El Colmo

Nunca me has hecho daño. Soy yo la culpable de los errores, la irresponsable.

Ya no lloraré por ti,
tampoco por lo que fuimos.
Saldré al sol, buscaré dejar mi piel morena.

¿Aún la recuerdas?

Los besos que alguna vez fueron tuyos los guardé.
Las manos que recogieron tu cuerpo
ahora tienen cicatrices
de cuando la muerte vino a agarrarme.

Recordé aquella noche en que fuimos felices,
al invés de comunistas.
Cuando bajó el sol del cielo azul,
me puse la ruana posmoderna y te miré a los ojos.

Cuando nuestras bocas se acercaban:
la mía, sabor a chocolate; la tuya, a fresa.
Cuando hablábamos de escritores: cubanos, Kundera y otros.

El día que nos despedimos,
la última vez que hablamos de amor.
Molinita —lo llamas tú.
Dieguito —en la pantalla— recordándote
de una manera casi sublime.

Era natural que me dejaras de amar.
Lo esperado.
Todo terminó
y mereces ser feliz. Aunque nada pase en tu vida.

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